La Lectio Divina: una forma orante de leer la Biblia

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Lectio Divina: Pasos para este método orante de la Palabra de Dios...

La Lectio Divina

1. Definición

La frase latina "Lectio Divina" significa "lectura divina" y describe el modo de leer la Sagrada Escritura: alejarse gradualmente de los propios esquemas y abrirse a lo que Dios nos quiere decir. Es una lectura orante de la Palabra de Dios.

Es necesario siempre invocar primero al Espíritu Santo para comenzar a leer un texto bíblico individualmente o en grupo. El Espíritu Santo es quien, según la palabra de Jesús, nos descubre el sentido de las Escrituras. Es necesario invocarlo al iniciar nuestro encuentro con la Palabra. El Espíritu Santo es el verdadero maestro, es el exégeta de las escrituras.

Alrededor del año 1150, Guido, un monje cartujo, escribió un librito titulado La escalera de los monjes, en donde exponía la teoría de los cuatro peldaños: lectura, meditación, oración y contemplación.

En el siglo XIII, los mendicantes intentaron crear un nuevo tipo de vida religiosa más comprometida con los pobres e hicieron de la Lectio Divina la fuente de inspiración para su movimiento renovador.

En los siglos posteriores a la Contrarreforma, los creyentes perdieron el contacto directo con la Palabra. Sin embargo, el Concilio Vaticano II recuperó, felizmente, la anterior tradición e instó, con insistencia, a los fieles a leer asiduamente la Escritura.

En la actualidad, la Lectio Divina se va difundiendo cada vez más en las comunidades eclesiales más diversas, y está resultando una fuente de renovación espiritual y de vivo compromiso eclesial.

Entre las muchas formas de acercarse a la Sagrada Escritura, hay una privilegiada a la que todos estamos invitados: la Lectio Divina o ejercicio de Lectura Orante de la Sagrada Escritura.

Esta lectura orante, bien practicada, conduce al encuentro con Jesús-Maestro, al conocimiento del misterio de Jesús-Mesías, a la comunión con Jesús-Hijo de Dios, y al testimonio de Jesús-Señor del universo.

Con sus cuatro momentos (lectura, meditación, oración, contemplación), la lectura orante favorece el encuentro personal con Jesucristo al modo de tantos personajes del evangelio: Nicodemo y su ansia de vida eterna (cf. Juan 3,1-21), la Samaritana y su anhelo de culto verdadero (cf. Juan 4,1-42), el ciego de nacimiento y su deseo de luz interior (cf. Juan 9), Zaqueo y sus ganas de ser diferente (cf. Lucas 19,1-10).

Todos ellos, gracias a ese encuentro, fueron iluminados y recreados porque se abrieron a la experiencia de la misericordia del Padre que se ofrece por su Palabra de verdad y vida (Documento de Aparecida, No. 249)

2. Pasos para leer un texto mediante la Lectio Divina

lectura

i. LECTURA: 

Se trata simplemente de leer y releer el texto cuantas veces sea necesario para comprenderlo. Si es una lectura en grupos, puede uno solo releer las veces necesarias o irse alternando entre los miembros del grupo. 

En este paso debemos responder a la pregunta ¿qué dice el texto? (si es una lectura individual) o ¿qué nos dice el texto? (si es una lectura en grupo). Para ello podremos abordar el texto desde tres perspectivas:

a) Literal
• Análisis de las palabras que constituyen el texto (sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios…), cayendo en la cuenta de sus campos semánticos, sus sinónimos y antónimos, tiempo de los verbos...
• Atención a las repeticiones de palabras o frases
• Atención a los personajes y sus acciones. Identificar al personaje más importante y los secundarios
• Atención a las indicaciones de tiempo y lugar. No es lo mismo una acción que se da en la mañana, que al mediodía o en la noche. No es lo mismo tampoco una acción en el mar que una en la montaña, la planicie, la sinagoga u otro lugar.
• Atención al contexto literario: qué precede y qué sigue a nuestro texto, de modo inmediato y de modo más general (qué lugar ocupa el texto en la estructura general del libro); es decir, hay que leer el texto dentro del contexto, tanto dentro del libro como dentro de toda la Sagrada Escritura.

b) Histórica
• Cuál es la situación socio-cultural, económica, política y religiosa en la que se compuso el texto. A quién iba dirigido el texto.

c) Teológica
• Qué dice Dios al pueblo en aquella situación concreta. Cuál es el mensaje clave del texto.  

 

meditacion

ii. MEDITACIÓN

Para ello podremos tener de guía estas preguntas:
• ¿Qué diferencias y qué semejanzas encontramos entre la situación del texto y la nuestra?
• ¿Qué conflictos del pasado existen todavía hoy?
• ¿Cuáles son diferentes?
• ¿Qué dice el mensaje del texto para nuestra situación actual?
• ¿Qué cambio de comportamiento me sugiere a mí?
• ¿Qué quiere hacer crecer en mí, en nosotros?, etc.

Para terminar este paso será muy bueno encontrar alguna frase que resuma lo que vimos de tal manera que la podamos seguir meditando a lo largo de la semana de tal manera que poco a poco la Palabra de Dios cale en nuestros corazones.

 

oracioniii. ORACIÓN: 

En este paso respondemos a la pregunta de:¿qué me hace decir el texto a Dios? Este es el paso en donde el hombre responde a Dios mediante la oración.

Cualquier género de oración brota después de los dos pasos anteriores. Puede hacerse una oración de súplica partiendo del texto leído y meditado. Por ejemplo, para el caso de texto del ciego de Jericó, la misma súplica del ciego: "Jesús, Hijo de David, ten compasión de mi", se convierte en una oración o punto de partida para una oración personal. Desde el texto puede surgir una oración de perdón por no cumplir en nuestra vida lo que el texto nos sugiere, una acción de gracias, una alabanza o una oración de compromiso para cambiar nuestra vida a raíz del efecto que la Palabra leída haya tenido en nuestro corazón. Cualquier tipo de oración puede partir desde la Palabra leída y meditada.

 

contemplacioniv. CONTEMPLACIÓN/ACCIÓN:

A pesar de que este concepto nos remita siempre a algo alejado de la realidad y reservado para los monjes de clausura debemos decir que lejos está de eso. La pregunta que responderemos en este paso es: ¿cómo cambia el texto mi mirada acerca de la realidad? Este cambio de visión debe llevar a la acción para completar en nuestro ambiente aquello que todavía falta por realizar, conocer o sentir.

 

Concluyendo, hay en este método una riqueza grandísima, que no está siendo explotada por los cristianos para entrar en momentos profundos y especiales de oración. Cuando no se tiene la habilidad para orar, y se encuentra la dificultad de cómo empezar, qué decirle a Dios, cómo desarrollar una oración, este método puede ser un buen recurso.

En los grupos o comunidades eclesiales durante los retiros espirituales, o en la oración familiar, en la oración personal, usado correctamente este método puede hacer maravillas en nuestra comunicación con Dios.

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