Viernes de la XXXII Semana Tiempo Ordinario Año Impar

T. O. Año Impar
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Lecturas para el viernes de la 32ª Semana Tiempo Ordinario Año Impar...

Lecturas Viernes de la 32ª Semana de Tiempo Ordinario

Años impares

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de la Sabiduría 13, 1-9

Eran naturalmente vanos
todos los hombres que ignoraban a Dios

y fueron incapaces de conocer al que es,
partiendo de las cosas buenas que están a la vista,

y no reconocieron al Artífice, fijándose en sus obras,
sino que tuvieron por dioses

al fuego, al viento, al aire leve,
a las órbitas astrales, al agua impetuosa,

a las lumbreras celestes, regidoras del mundo.

Si, fascinados por su hermosura, los creyeron dioses,
sepan cuánto los aventaja su Dueño,
pues los creó el autor de la belleza;

y si los asombró su poder y actividad,
calculen cuánto más poderoso es quien los hizo;

pues, por la magnitud y belleza de las criaturas,
se descubre por analogía el que les dio el ser.

Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara,
pues tal vez andan extraviados,
buscando a Dios y queriéndolo encontrar;

en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran,
y su apariencia los subyuga, porque es bello lo que ven.

Pero ni siquiera éstos son perdonables,
porque, si lograron saber tanto

que fueron capaces de averiguar el principio del cosmos,
¿cómo no encontraron antes a su Dueño?

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial: Salmo 18, 2-3. 4-5 (R.: 2a)

R. El cielo proclama la gloria de Dios.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 17, 26-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos.

Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.

Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre.

Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva.

Acordaos de la mujer de Lot.

El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará.

Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejaran».

Ellos le preguntaron:

—«¿Dónde, Señor?».

Él contestó:

—«Donde se reúnen los buitres,— allí está el cuerpo».

Palabra del Señor.