La Misión del Servidor en la Renovación Carismática

Servidores de la Renovación Carismática, a avanzar con fuerza! Sin miedo!

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Cuando hablamos de la misión del servidor en la Renovación Carismática, nos referimos a lo que esperamos ser, lo que anhelamos ser. Es lo que buscamos, el objetivo por el que trabajamos como carismáticos. Como servidores debemos tener claro el objetivo, porque si no, iremos hacia cualquier lugar, sin dirección, sin metas.

 La Misión del Servidor en la Renovación Carismática

Cuando hablamos de la misión del servidor en la Renovación Carismática, nos referimos a lo que esperamos ser, lo que anhelamos ser. Es lo que buscamos, el objetivo por el que trabajamos como carismáticos. Como servidores debemos tener claro el objetivo, porque si no, iremos hacia cualquier lugar, sin dirección, sin metas.


Hay seis metas que el servidor carismático debe perseguir:


1. Ser la mejor versión de Jesucristo.

Todo servidor en la Renovación está llamado a ser la mejor versión de Cristo para el mundo de hoy. Parecerse a Jesús, ser semejante a Jesús. Hay que parecerse a Él en nuestra forma de ser, de predicar, de actuar. La imagen del hombre perfecto siempre será Jesús, ni siquiera lo es el más santo entre los hombres. Ser la mejor versión de Jesucristo consiste en obsesionarnos en parecernos a Él, en ser como Él.
San Pablo en 2 Cor. 2,15 dice que nosotros somos el buen olor de Cristo, tanto para los que se salvan, como para los que se pierden. En medio del hedor del pecado, los servidores carismáticos estamos llamados a parecernos a Cristo para que el mundo sienta esa fragancia cada vez que se encuentra con nosotros. Significa actuar como Él, ser como él, en nuestra forma de hablar, de vestir, de actuar tanto en los diferentes ministerios en los que servimos, como en nuestras familias y la sociedad.


2. Conocer íntimamente al Señor a quien servimos.

En I Sam. 3,1-10 nos encontramos con el relato del joven Samuel, un servidor que vivía en el templo, pero no conocía a su Señor, a quien servía, por eso no sabía distinguir su voz cuando le hablaba.
Hay muchos servidores que prácticamente viven en la iglesia, se pasan toda la vida sirviendo al Señor en la Renovación, en uno o varios ministerios, pero no conocen al Señor. Van a grupos de oración, formación, asambleas, retiros y todo a lo que puedan asistir en la Renovación, pero no conocen a Jesús. Se saben la Biblia de punta a punta, la leen, pero no saben distinguir la voz de Dios en sus vidas, porque no le conocen, no le aman, no han tenido una experiencia íntima con Dios. Hace falta esa cercanía con Él.

3. No ser solo colaboradores, sino comprometidos.

Cuando nos comemos un sándwich de jamón y queso, hay dos animales que aportan para su elaboración. La vaca pone el queso y el cerdo pone el jamón. Pero de la vaca se extrae la leche para el queso y esa vaca sigue viva y le seguirán sacando leche. Mientras que el cerdo, para extraer de él el jamón, da la vida. De tal modo que la vaca “colabora”, pero el cerdo se compromete.
Hay muchos servidores de la Renovación Carismática que se han vuelto colaboradores como la vaca. Todos los días colaboran un poco, pero no se comprometen, no dan la vida, no se juegan el todo por el todo por la Renovación Carismática y por la Iglesia. Y por eso es que muchos al primer problemita que se encuentran en la comunidad, se marchan, porque no están dispuestos más que a colaborar, no a dar su vida. Muchos no sirven a la Renovación, sino que se sirven de ella.
Un colaborador en la Renovación da del tiempo que le sobra. Un comprometido da del tiempo que tiene incluso para hacer otras cosas. Un colaborador da limosna, pero un comprometido diezma.
Como servidores estamos llamados a ser comprometidos, no colaboradores.


4. Prestar un servicio en dos dimensiones: motivar al que está cerca y llegar al que está lejos.

Lo primero es hacer el camino del discipulado ayudando a la gente que ya forma parte de la comunidad. Ayudar al que está desanimado, al que le está costando la perseverancia. Al que tiene problemas. Pero no es suficiente establecer comunidades que sólo miran para adentro, que solo sirven y piensan en su comunidad ya formada, en los que ya están dentro. No se deben formar comunidades en función de los que ya perseveran. Hay que buscar al que está fuera, al que está lejos, y eso incluye a los que ya han formado parte de nuestra comunidad y se nos han ido.
Hay que crear comunidades atractivas, que llamen la atención y que los que están lejos sientan el enorme deseo de estar dentro, de ser de los nuestros. Por ello urge siempre una evangelización permanente e ir creando los espacios para hacer que muchos más se vayan incorporando a nuestras comunidades carismáticas.

5. Renovarse o morir. Innovar o morir.

En las grandes empresas se habla mucho de la reingeniería, de la innovación. El mundo cambia constantemente y hay que irse actualizando para no quedarse retrasados, a la retaguardia.
Como servidores debemos tener siempre este pensamiento: o nos renovamos constantemente, o morimos. Y no se trata de inventarse tantas cosas, de tener ideas locas, sino de plasmarlas en la realidad, de hacer que esas ideas se realicen. De sacar provecho aún de las adversidades, porque la innovación surge de las crisis, de los retos.
El servidor está siempre llamado a romper paradigmas, a romper esquemas. O nos renovamos o morimos, y el que hace todas las cosas nuevas en Renovación es el Espíritu Santo, con Él hay que buscar constantemente un cielo nuevo y una tierra nueva.

6. No tener miedo!

El libro de los números capítulos 13 y 14 nos relata el acontecimiento aquel en el que Moisés y Aarón escogen a un representante de cada una de las tribus para mandarlos a espiar la tierra prometida. Josué y Caleb regresan emocionados contando las maravillas de esa tierra que mana leche y miel; pero los otros diez pusieron “peros”, argumentando que sus habitantes eran gigantes a quienes no podrían vencer. Josué pidió avanzar, pero a Moisés y Aarón les dio miedo y por eso Yahvé no les permitió entrar en la tierra cometida.
Si los servidores de la Renovación queremos avanzar a tomar la tierra que Dios nos ha prometido, a conquistar y conseguir grandes cosas, debemos avanzar sin miedo aunque los enemigos a vencer sean gigantes, más entrenados, más fuertes; porque ellos confían en ellos mismos, pero nosotros creemos en el poder de Dios. Dios no tolera servidores cobardes! Debemos avanzar sin miedo, anticipándonos a las adversidades para avanzar hasta donde otros no han podido llegar.
Para avanzar en todos los proyectos de la Renovación Carismática, es necesario “sudar la camisa”, como hombres valientes, con fe, con ánimo firme. Sólo así podremos rescatar la fuerza que en muchos lugares la Renovación ha perdido, producto de la cobardía de servidores cobardes que han disminuido en su labor, por miedo a los nuevos retos que el mundo nos presenta. Hay muchas comunidades que no avanzan, retroceden, porque no se actualizan, porque no quieren arriesgarse, porque le temen a las nuevas adversidades que nos rodean. No quieren salir a la calle, no tienen nuevos métodos, no se arriesgan.
Servidores de la Renovación Carismática, a avanzar con fuerza! Sin miedo!

Ver el Video del Padre Jhon Mario, orignal de este tema, en nuestro canal de Youtube


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