Cómo seguir la Voz de Dios

Mis ovejas escuchan mi voz

Crecimientos
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Medios por los que Dios sigue hablándonos en nuestros tiempos: Las Sagradas Escrituras, el Magisterio de la Iglesia, el Espíritu Santo, las circunstancias, la creación...

Cómo seguir la Voz de Dios

INTRODUCCIÓN

En un mundo tan convulsionado y perturbado por el bullicio ensordecedor de los medios de comunicación y la tecnología que han invadido la privacidad de nuestros hogares, resulta cada vez más difícil poder sintonizar la voz de Dios. Es como cuando queremos escuchar nuestra estación de radio preferida, pero la frecuencia tiene algún tipo de interferencia, o queremos ver nuestro programa de televisión favorito, pero de repente se cruzan señales de radio o interferencias de otro canal y nos quedamos con imágenes borrosas, solo con imagen y sin sonido, o simplemente con un ruido incomprensible.

Resulta cada vez más difícil distinguir la voz de Dios en un mundo en que la globalización de los medios de comunicación ha permitido que pensamientos muy ajenos a nuestra cultura nos invadan con mensajes subliminales o descaradamente ateos, ideologías contrarias a nuestra fe, programas de televisión con verdades a medias o falsedades ocultas en teorías bien preparadas para confundir y engañar aún al que se sienta bien preparado.


En medio de tanto bullicio y confusión, resulta difícil abrir un espacio al silencio, a la meditación, la lectura de la palabra o la oración. Pero Dios siempre tiene una forma de hablarnos, valiéndose de todo lo que tenemos a nuestro alrededor: "Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen" (Jn. 10,27). Es tarea nuestra abrirnos espacios para la escucha, para la afinación de nuestros oídos internos y externos y poder distinguir claramente la voz del buen pastor, la voz de la verdad.

Vamos a estudiar algunos medios por los que Dios nos está hablando constantemente a cada uno de nosotros. Una voz que tenemos que escuchar siempre, como ovejas, por la cual nuestro pastor nos irá dirigiendo en nuestra vida.

Medios por los que Dios nos habla y dirige

1. El Espíritu Santo

El Espíritu Santo inspiró a los Autores Sagrados para plasmar por escrito la Palabra de Dios que nosotros conocemos. Y ese mismo Espíritu es el que nos ayuda a comprender lo que contiene, enseñándonos y recordándonos lo que Jesús ya dijo: "Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Jn. 14,26). Incluso, a través de la profecía, puede enseñarnos cosas nuevas y anunciarnos lo que ha de venir: "... Yos anunciará lo que ha de venir. El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros" (Jn. 16, 13-14).

La inspiración del Espíritu Santo es la principal forma de dirección del Señor, ya que nos va a dar el testimonio interior acerca de la voluntad de Dios, a veces por una palabra, una lectura, un deseo de hacer una u otra cosa con el Señor y por El. Su acción en nosotros se irá manifestando por medio de la PAZ DE DIOS. El Espíritu Santo dejará impresiones profundas en nuestro espíritu cuando Dios quiere algo especial para nosotros.

El Espíritu Santo nos inspira pensamientos y sentimientos conformes con los de Jesucristo. Está en nosotros personalmente, mueve nuestros afectos, renueva nuestra alma, hace que Nuestro Señor acuda a nuestro pensamiento. Es de fe que no podemos tener un solo pensamiento sobrenatural sin el Espíritu Santo.

2. La Palabra de Dios

Una de las formas más directas que Dios tiene para hablarnos y conducirnos es a través de su palabra, plasmada en las Sagradas Escrituras (Biblia): "Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero" (Salmo 119,105). Si>

3. El Magisterio de la Iglesia

 Si la Palabra de Dios es nuestra guía, su interpretación corresponde al Magisterio de la Iglesia. Dios nos habla a través del Papa y los obispos. El Catecismo de la Iglesia Católica nos lo recuerda en el numeral 85: "El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo" (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.

4. Las Circunstancias

En todo lo que sucede en nuestra vida podemos leer un mensaje de Dios para nosotros. Hay que orar constantemente para ir leyendo el mensaje de Dios en todo lo que nos sucede, especialmente en acontecimientos que nos resultan sorprendentes e inexplicables. Conviene aclarar que no debemos dejar que las circunstancias nos manejen sino orar para que esas situaciones cambien según su voluntad y entender que algunas situaciones se dan porque nosotros las provocamos. Por ejemplo el caso de algunas enfermedades, suceden porque nosotros nos descuidamos de nuestra salud, no porque sea la voluntad de Dios que estemos enfermos. Hay problemas en los que nos encontramos no porque sea la voluntad de Dios, sino porque nosotros nos lo buscamos. De lo contrario todo sucede para nuestro bien y por eso debemos siempre buscar el propósito de Dios con las circunstancias diarias: "Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio" (Rom. 8,28)

5. La Creación

Mediante la creación Dios nos revela algo de sí mismo. Todo lo creado nos lleva a su creador. Veamos la Sagrada Escritura:

  • "Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras" (Rom. 1,20)
  • "Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento;el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia" (Salmo 19,2-3)
  • Sí, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes había ignorancia de Dios y no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice. Pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor." (Sb 13,1.5)

Estos textos solo por poner unos cuántos ejemplos. La creación entera es un libro abierto que nos habla de Dios. Basta con ponerse a contemplar el arcoíris, una puesta de sol, las flores, el canto de las aves...

 6. La Oración

Otro medio directo por el que Dios nos habla es a través de la oración, siempre y cuando dejamos un espacio para la escucha. Cuando la oración es un monólogo, en el que solo nosotros hablamos, obviamente Dios no tiene espacio para expresarnos lo que quiere decirnos. Cuando la oración es un diálogo, yo hablo, Él escucha, Él habla, yo escucho.

7. La Iglesia

Dios nos habla a través de la Iglesia con la liturgia, los sacramentos,  normas, consejos, homilías, predicaciones, retiros, música religiosa, etc.

8. Las personas que nos rodean

Dios puede usar también a las personas que nos rodean para hablarnos. Lo hace por medio de nuestros superiores, esposos, esposas, hijos, padres, ancianos, coordinadores o representantes de grupos de Iglesia, amigos, director espiritual, consejeros, etc. Dios no es tan complicado como nos lo imaginamos muchas veces, y usa de ángel a aquella persona de quien menos nosotros esperábamos. El problema es que a veces nosotros esperamos que Dios baje en un carro de fuego, o un ángel con sus alitas y así tan celestial como nos lo representa la tradición, baje del cielo y nos diga que viene de parte de Dios a comunicarnos un mensaje, aunque hay grandes santos que han logrado una comunicación tan especial con su ángel de la guarda, que han llegado incluso a verlo, tal es el caso del Padre Pío, cuyo ángel de la guarda le servía incluso de traductor de cartas que le llegaban en idiomas que el santo no conocía.

 9. Voz Interior

Santa Faustina, en su Diario, nos relata cómo Jesús de la Misericordia le hablaba a su interior. Esa voz interior por medio de la cual nosotros también podemos escuchar a Dios, cuando somos capaces de la escucha, el silencio, la interiorizacion.

CONCLUSIÓN

Dios se vale de cualquier medio para hablarnos y dirigirnos. Solo hace falta afinar nuestros oídos para la escucha. De entre todos los medios probables que Dios usa, es posible que nosotros tengamos uno preferido siempre que queremos escuchar a Dios: para unos la oración, otros la Palabra, etc. Pero es necesario tener esa experiencia personal, profunda de Dios para saber distinguir bien su voz. El profeta Samuel cuando fue llamado por Dios, confundió inicialmente su voz con la de Elí. Servía en el templo, pero no conocía la voz de Dios, no conocía  a Dios. Un niño sabe distinguir perfectamente la voz de su  mamá o su papá entre tantas voces se le pongan en frente. La frecuencia con la que escucha esa voz, la familiaridad, permiten tal agudeza en el oído de los niños. Eso mismo sucede con nosotros respecto de Dios.

Hemos visto algunos medios más comunes para escuchar la voz de Dios, pero siempre nos vemos sorprendidos por el ingenio de Dios para hablarnos y dirigirnos. No es extraño que Dios se valga de otros medios para dirigirse a nosotros, sin embargo, siempre hay que buscar la ayuda de un director espiritual o una persona madura de nuestra comunidad para orientarnos y asesorarnos bien y no caer en errores que llevan al fanatismo,  a caer en herejías o ir en contra de la doctrina católica;  tal es el caso de personas que aseguran fanáticamente que por medio de visiones o sueños Dios les habla y les dice cosas que muchas veces contradicen a las Sagradas Escrituras o la doctrina de la Iglesia Católica.


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